El último viaje
Todo era silencio. Y sólo se oía el dramático llanto de un recién nacido. Este bebé venía colgado, amarrado a la espalda de una Mujer Divina, muy pequeñita y descalza, vestida toda de rojo y con el cabello negro ensoñador amarrado con un bello trapo de colores. Una indígena centroamericana.
Al escuchar todos los presentes en la sala, el llanto en el dominante silencio, milenariamente sentido únicamente por ella y su etnia, con unos movimientos armoniosos, exactos en el tiempo y sin mirar a su alrededor, ausente de todas las miradas que reprochaban injustamente el llanto del niño; con todo su cuidado y su amor infinito bajó al bebé de su espalda. La indígena manipuló al recién nacido armoniosamente para ponerlo al frente de su pecho y sostenerlo en sus brazos; luego, lentamente debajo de su poncho rojo con delgadas líneas verticales de colores amarillo, azul, verde, blanco, azul, morado, anaranjado y negro entramados bajo la tenue luz que entraba en la sala por las ventanas, corrió muy despacio con su mano derecha, la suave tela de su atuendo en el lado izquierdo y sacando con plena alegría ante todo el mundo su teta rosada y con un bello pezón grande de color lila, la colocó en la ávida boca del bebé.
La sala impávida y aterrada observaba fascinada cómo el bebé se callaba y alimentaba.
Ahora feliz la criatura.
Sonó el mazo del juez otra vez. Y empezó el proceso.
Carlos Echeverry Ramírez
Colombia
Detalles
| Autor: | Carlos Echeverry Ramírez |
| Editorial: | Editorial Ross |








